domingo, 6 de noviembre de 2011

Abuelita , esperanos en el cielo


Abuelita, mami, tía, prima, Dona Mariela, Marielita, Parranderita, mujer que haces parte de mi alma, de quién hoy soy, tengo la dicha, la fortuna y todo un orgullo de tener el poder de decirte Abuelita de mi alma, has sido una mujer entregada a sus hijos, a su familia, a Dios como fuente de vida y como fuente de un todo, has sido una berraquita toda tu vida, aún en los últimos anos has luchado por seguir con nosotros.

Tenemos el inmenso mar de distancia para poder abrazarnos, para poder besarte tu frente y tus manos, tus manos que toda mi vida admiraré y recordaré el día que ya no pueda tocarlas, estamos tan lejos, pero lo evito cerrando los ojos y viajando sin espacio y sin tiempo a nuestros tiempos en que me regananabas porque no vestía zapaticos de una dama sino tennis el día de una reunión familiar, porque llegaba visita y te aterraba estar en pijama o en ropa de sport, siempre quisiste estar elegante, como una dama, perdoname si nunca te contamos que con los primos nos amanecíamos en la carrilera tomando y disfrutando en familia, no te preocupes que nunca hicimos nada de malo, sólo que sé que no te gustaba, estás en mi mis recuerdos como una dama, horneabas pizzas y hacías comidas con sazón a amor, me decias Johanita eso me encanta y me bombea de nuevo el corazón, viajo a esos momentos en los que me sentía atrapada en tus brazos cuando era nina, te recuerdo ocn ese acento paisa tan familiar y tan bello, momentos en los que me contabas historias de tu pasado, de mi mami, de mi abuelito, te ví hace unos meses enfermita, y aún así seguías teniendo las manos más hermosas e iluminabas tu habitación con tu presencia...

Hoy en la misa de las 11:00 a.m. te recordé más de lo normal, cerré los ojos, te me apreciste con 10 anos menos de los que tienes, y por eso quise dedicarte mis letras en
vida, quería que mami te las leyera en la clinica, pero fuí tarde en eso...hace unas horas recibí el aviso, te has ido hermosa, paré de escribir hace un rato y cuando volví a la escritura tuve que cambiar el tiempo, debo pensar en pasado, no quiero, pero es la vida que me lo cuenta y lo recuerda, hay un fin aquí, para luego encontrarnos con Dios y los ángeles, es algo que sé, no soy la única que lo piensa, es una verdad que los humanos no sabemos razonar... se me está arrugando el corazón escribiéndote, porque no sé si en el cielo puedas tener internet, o puedas entender este lenguaje, pero tengo la esperanza y la fé que al menos el lenguaje del amor, de las oraciones de cada uno de nosotros tus hijos, nietos, primos, amigos las oigas para que te enteres cuanto se nos hincha el corazón de alegría de haberte disfrutado tantos anos y de haber tenido un ejemplo de mujer, madre, esposa, prima y sobre todo una parranderita como tu, tu corazoncito dejó de latir, te fuiste en Otono, en la etapa más hermosa del tiempo, donde los colores parecen de mentira pero son pintados por Dios, el te vistió el paisaje de colores, proque la fiesta iba ahasta el cielo, te fuiste a verte con el amor de tu vida de nuevo, la muerte los separó, pero ahora los unió a la vida eterna, te fuiste a descansar y a hacer parte de los ángeles, así que ya tenemos uno más en el cielo que cuide por nosotros.

La belleza de tu alma ya no está más refeljada en tus ojos, sino en lo que construiste en la tierra, en esos hermosos 6 hijos que criaste con el abuelito más hermoso del universo, en sus hijos, que somos tus nietos y en sus hijos que son tus bisnietos, nos has dejado la ensenanza de tu experiencia, los recuerdos de las hermosas navidades, cuando te enojabas, cuando te emparrandabas, cuando nos hacias reir cuadno decías una grosería.

En nombre de cada uno de nosotros, tu familia, desde cada una de las partes del mundo donde está tu apellido, te pensamos, te oramos, te alabamos, y le agradecemos a Dios porque nos regaló la maravilla y la dicha de que te nombrara como nuestra Madre, tía, Abuelita, Tía abuela, amiga y parranderita por tantos anos.

Esperanos en el cielo. Amén



jueves, 20 de octubre de 2011

Causa de una mirada

No bastó mucho para que me dieras tanto, no bastó más que tus ojos, esos ojos que jamás ví tan llenos de mucho por contar, tan profundos y tan para siempre que me llevaron por esos segundos lejos a donde quería estar, esos ojos que mientras cruzábamos palabras, los míos y mi memoria los gravaban, los gravaban como si nunca más volviese a verlos, cuando deje de verlos, cerraba los míos y viajaba a ese instante, tantas veces como podía. Tus ojos iluminaron cada paso que diste, y yo te eguí con los míos, nos volvimos a encontrar y sentí que un mundo de mariposas habitaba en mi estomago. Supe que no volvería a verlos, así que accedí que era una fantasía que sólo unos momentos hizo parte de la realidad y que realmente en mi pansa todavía vuelan mariposas pero no por tus ojos.

martes, 9 de agosto de 2011

The last Song

"No me quedan muchos sermones en mi agenda, pero quiero que escuches este ok? ...Algún día vas abrir tu corazón y vas a volver a tocar y no va a ser para hacer felíz a tu mamá, no para hacerme feliz a mí, va a ser para ti, porque la música y el amor te van a traer dicha".

Que dolor tan insoportable de cargar se convierte el conocer al tiempo, entender las cosas cuando ya él a tocado la puerta y aún cuando no le hemos dado permiso, el lo ha hecho. Contra él y con él, repasamos lo que perdimos, remediamos y cuando ya lo remediamos, el está ahí empujando porque el tiene que seguir su rumbo.

Una historia realista, donde los protagonistas son algunos de los amores; los amores de verano, amor de los padres a los hijos, los hijos a los padres, el amor a lo que se está perdiendo, el amor a un algo intangible: la música, pero que ella, aún cuando no se pueda tocar, duele cuando se relaciona con recuerdos que duele, o alegra cuando también se relaciona con alguién.

Una historia que erizó el alma.

martes, 12 de julio de 2011

Visiones caleñas en una hermosa ciudad, Munich


No conocía una ciudad tan tranquila, hermosa y organizada ni un país con estaciones tan marcadas hasta que llegué a vivir aquí a Munich, en Septiembre del 2009, terminando verano e iniciando Otoño, donde hay sol (uno parece maniático con la llegada del sol y el cielo azul) pero el frío y el viento son casi congelados, así que ganas de estar en un lugar encerrado podían más que otra cosa.Llega entonces la huida de los tapetes rojos y anaranjados por toda la ciudad para darle la bienvenida a la nieve, ( que después de navidad basta!) pasa a ser una ciudad blanca, brillante y también oscura, con poca luz y topada de nieve, para vivir la temporada de deportes de nieve como snowboard, sky, rodar por la nieve con trineos, una ciudad para recorrerla los días soleados, tomar bebidas calientes y hacer los planes en las casas. La llegada de la primavera o el verano es ansiada porque aparte que llega el sol sin frío (en teoría) y oscurece máximo a las 10 de la noche, calienta y hay siempre una noche larga y llena de actividades por hacer, ir a los lagos, hacer picnic en los parques, así que moverse en bici es la solución. Las estaciones son tan marcadas que en cada una cambia el panorama cambia constantemente, es delicioso vivir el cambio de clima, de horas y de actividades, cada estación trae algo lindo, lo que no se puede ser es pelotudo, y perdérselas ni tampoco no saber cómo es que hay que vestirse, porque el primer invierno confieso que pasé la primiparada de parecer una cebolla con muchas capas de ropa donde se dudaba si era yo o un bulto de ropa andante, mejor dicho medio montañerita, como decimos en Colombia, valga la aclaración, espero no herir susceptibilidades, no ofendo a mis amados montaneros y habitantes del hermoso campo Colombiano.





Una de las cosas en las que pienso cuando me dicen Alemania es la bici, la primera vez que tomé una bici para andar por la ciudad de Munich, me sentía ansiosa y extraña, me parecía que iba como mal vestida de falda, sandalias y blusa, pensaba que debía llevar ropa cómoda, a parte de pensar eso, era más torpe aún porque manejaba lento y me perdía en la misma cuadra, no conocía las vías de la bicicleta, ni las reglas (porque aquí si las hay, las respetamos y las usamos) sólo conocía las vías del servicio público o los autos, me veía como loca andando por toda la ciudad, y llegaba al mismo punto (soy algo despistada eso lo reconozco) especialmente en el centro, vivo cerca de ahí y además de ser una zona histórica desde la segunda guerra mundial, es un lugar turístico, hermoso y agradable, la mayor parte de la zona comercial queda allí, (pero ojo pues con imaginarse tipo San Andresito o la calle 15 con el MIO, el centro de esta y algunas ciudades en Europa tiene un concepto y un manejo del espacio diferente). Mientras me fui acostumbrando a ir en bici, a la escuela, a la rumba, hacer mercado, también me fui acostumbrando a las reglas del manejo de bici, y aprendí hasta que tuve que pagar 50 Eur por contestar el teléfono mientras manejaba. Me bastó para nunca más pasarme un semáforo en rojo, no ir en contravía, prender las luces en la noche, no ir con audífonos con demasiado volumen y no hablar por teléfono!



Munich me atrevo a decir, es sin duda una de las ciudades más organizadas y hermosas que tiene Alemania, aunque conozco un bajo porcentaje de ellas, pero de esta me enamoré, no sólo por su pasado duro, fuerte y pujante sino por la calidad de vida, de seguridad y tranquilidad a cualquier hora del día y en cualquier lugar de la ciudad se encuentra. Una ciudad que vale la pena visitarla cuando se esté en Alemania, cuando la visten las hojas, la nieve, el sol, la lluvia es hermosa (Bueno esta última no la verdad, ya saben que el amor es ciego!) ojalá tuviera más espacio para contarles muchas anécdotas y experiencias que ahora que escribo llegan en desorden a la cabeza queriendo ser contadas, pero bueno quizá en otra oportunidad.

Escrito para una revista

Joha Cristancho Henao/

jueves, 23 de junio de 2011

Inspiración ajena

Una gran amiga escribó algo en lo que seguí pensando, esas historias que se tejen en el café de la manana, esas que quedan escritas y cuando el autor muere, las descubren y las publican, esas donde se ve el final, y es ahí donde nace un nuevo cielo, hilos de amores, pasiones, exitos, nuevos trabajos, sexo, sexo con él, con ella, con nadie, celos, hilos de nada, de gente que no tiene nada más que esperar el día que llegue su muerte, o hilos donde falta tiempo para tejer, donde falta el alimento más lindo del alma, el amor.

Historias que nacen como flores entre cruce de miradas, y desvanecen como humo. Así se siguen tejiendo a cada minuto, quiza no se entiende el por qué de los finales, o de los principios, la respuesta es otra historia.

sábado, 18 de junio de 2011

Regresé

Mucho tiempo sin publicar, pero no de escribir y de maquinar historias, de sentir como el mar de los corazones cambian sus mareas, y como las aguas pueden volverse turbias o calmantes del alma.

Hoy regresé para contar que aquí sigue vivo un corazón, un alma y una historia.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Para la mujer del metro que lloraba

Me copo de rostros sin gestos a cada paso, corto, largo, adentro, afuera, con frío, con calor. Como si tuviese una máscara larga, con la sonrisa mal dibujada, los ojos convencidos de tristeza, de soldedad, y radiantes de amargura.

Me copé y me arté de ellos, durante varios meses busqué una salida a romperlas y en vez de eso, hacer aplaudir esas grandes pestanas de cada una de esas máscaras, hacer volar esas arrugas que hacen el tiempo, hacer ventear esas pestanas y que pareciecen luceros que pudieran irradiar todo menos la osucridad, la muerte, y todo aquello a lo que eso y más se parezca.

Decidí sonreir desde el alma, dándome cuenta que lo hacía, mirando hacia adentro eso que me hace sonreir: la nieve aunque hace frío, las fotos mentales, la sopa de tomate, los villancicos de navidad en mi casa, las carcajadas de papá, los detallitos de mi mami en las maletas, la sonrisa de mi pinche, las cosquillas que chacho me hace, cuando mi hermana ronca,abrir botellitas de vino.

Hoy contagié 4 sonrisas, y sé que esas se fueron multiplicando en el caminos. No se rompe mi cadena, te llega a ti también mujer. Nunca lograré saber por qué te secabas de esa manera tan afanosa tus lagrimas, queriendo esconder ese sentimiento del alma que se manifiesta en tu ojos, yo mientras, pensaba: Pero es qué no tenemos derecho a llorar? Que linda mujer, con esos ojitos azules, dónde éstes en esta ciudad, te mando bendiciones de Dios. No despegué mi mirada de ti hasta que perdí de vista el Metro, y sé que me sonreiste, aún cuadno no te ví. Lo sentí. A ti, y quién me lee.